Cani Peluqueros baja la persiana tras más de 50 años de historias, clientas y recuerdos en Dénia

Después de más de cinco décadas detrás del mostrador, Cani ha decidido poner punto y final a una etapa que ha marcado su vida y la de varias generaciones de clientes. Cani Peluqueros cerrará definitivamente sus puertas el próximo 30 de septiembre, dejando atrás 52 años de profesión, conversaciones, anécdotas y, sobre todo, muchas personas que ya forman parte de su familia.

Hay negocios que son mucho más que un local. Son lugares donde pasan los años, cambian las modas y las generaciones, pero siempre hay una cara conocida detrás del mostrador. Es el caso de Cani Peluqueros, que después de 52 años de trayectoria en Dénia se prepara para cerrar sus puertas.

Cani reconoce que la decisión no ha sido fácil. Su familia llevaba tiempo pidiéndole que se retirara, pero para ella la peluquería ha sido mucho más que un trabajo. “Me ha hecho muy feliz, me hace muy feliz ser peluquera y es una profesión muy bonita porque hacemos guapas a las señoras. ¿Qué más bonito que eso?”

Ahora, sin embargo, ha llegado el momento de descansar. Su marido ya se había jubilado y, según explica Cani, tanto él como su familia llevaban tiempo insistiendo en que era hora de poner el punto final.

Una vida ligada a la peluquería

Cani comenzó su aventura como propietaria en el edificio del Penal. Allí recuerda perfectamente a la primera señora que atendió, una clienta. Después llegó el traslado al Carrer Cop, buscando un espacio más céntrico, y finalmente la oportunidad de instalarse en el actual establecimiento, donde ella y su marido se convirtieron en propietarios.

En este recorrido, Cani tiene claro que no habría llegado hasta aquí sola. “Sin mi marido yo no hubiera podido llegar a donde estoy ahora. Hemos sido un apoyo uno al otro y él es un muy buen profesional.”

Una vida compartida y dedicada a una profesión que ambos han ejercido durante décadas.

De clientas de toda la vida a grandes anécdotas

Por las manos de Cani han pasado cientos, probablemente miles, de personas. Algunas especialmente conocidas, pero ella insiste en que todas han sido importantes.

Entre sus recuerdos aparecen clientes vinculados a familias conocidas y también historias mucho más cotidianas, de esas que solo pueden surgir después de tantos años detrás de una peluquería.

Cani recuerda especialmente a una clienta que tiene más de 90 años y que la ha acompañado desde que empezó. Son personas a las que ha visto crecer, envejecer y formar sus propias familias. “Tengo clientes muy mayores, los quiero mucho, como de mi familia.”

Lo que más echará de menos

Quizá lo más difícil no sea cerrar el local, sino dejar de ver cada día a esas personas con las que ha compartido buena parte de su vida.

Cani asegura que no echará especialmente de menos el horario, porque probablemente seguirá despertándose a las seis de la mañana. Es una mujer activa y no se imagina pasando el día sentada frente al televisor.

Lo que sí echará de menos será hablar con la gente, encontrarse con sus clientes y mantener esas conversaciones cotidianas que durante décadas han formado parte de su vida.

El próximo 30 de septiembre, Cani Peluqueros bajará definitivamente la persiana.

Se cierra un negocio, pero queda una historia. La de una mujer que convirtió su profesión en una forma de vida y que durante 52 años hizo algo tan sencillo y tan importante como hacer sentir bien a quienes se sentaban en su sillón.

Cani Peluqueros forma ya parte de la historia cotidiana de Dénia. Y, aunque sus puertas se cierren, los recuerdos de cinco décadas permanecerán en la memoria de quienes pasaron por ellas.

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