Adolfo Utor: «Taxistas, municipales y MontgoRock»

Curiosa ciudad la nuestra. El otro día me encontré al famoso conductor del trenet de Dénia y líder de opinión en las redes sociales, Paco Raskasa; yo sobre mi moto y él sobre su tren, aparcado en la parada. Le pregunté el por qué de su beligerancia contra la idea de establecer la estación de autobuses en Baleària Port, y el hombre, tan cómodo como en sus actuaciones televisivas, más o menos me respondió: “Yo contra Baleària no tengo nada, pero tenéis a los taxistas contentos: para ellos son muy importantes las carreras de los pasajeros entre la estación de bus y la marítima”. Además añadió que el barco solar La Panseta también afecta negativamente a sus intereses gremiales, y remató comentando que los municipales también están que arden, pues los nuevos responsables públicos les obligan a ordenar el tráfico en la entrada del puerto para evitar que se colapse con vehículos mal aparcados como cada verano. Se despachó a su gusto el hombre, como lo suele hacer en las redes.

Yo respeto sus opiniones, que seguro que comparten muchos ciudadanos, pero me pregunto, de ser ciertas las aseveraciones del líder local, ¿son los intereses gremiales de taxistas y Policía Local los que gobiernan nuestra ciudad? Es cierto que sus opiniones son legítimas y respetables, y afortunadamente pueden expresarlas libremente a través de redes sociales, pública o anónimamente. Pero también es cierto que sus intereses no tienen por qué coincidir con los intereses generales ni con los también legítimos intereses de otros gremios.

¿Quién defiende los intereses de las decenas de miles de personas que utilizan cada año La Panseta? ¿Y de los centenares de miles de pasajeros que cada año gastan y consumen en Dénia de camino hacia las Islas Baleares?

Quiero romper una lanza a favor de la legión de pasajeros que diariamente utilizan la tercermundista y peligrosa estación de autobuses de Dénia, y que se desplazan bajo el sol, cargados con maletas, hasta La Panseta, para acortar su calvario hasta la estación marítima. Ellos van de paso y no reparan en nuestras redes sociales locales.

Y quiero también romper una lanza en nombre de la empresa que presido y cuyo éxito en gran parte reside tal vez en el interés que prestamos a nuestros clientes, los centenares de miles de personas que cada año pasan por nuestra querida Dénia. Hemos previsto una parada de autobuses amplia, moderna, segura, para 14 autobuses, con sus correspondientes andenes, aparcamientos y servicios, y con el noble objetivo de aportar una estación intermodal a nuestra ciudad y facilitar el tránsito de los pasajeros. En ningún caso pretendemos perjudicar ni a taxistas ni a municipales. El mismo criterio es de aplicación al barco solar gratuito La Panseta. En ambos casos la naviera emplea recursos económicos privados sin pedir contrapartida alguna ni a ciudadanía ni a pasajeros. La pregunta es, ¿son los intereses particulares de gremios los que deben prevalecer sobre los intereses generales? No quiero cualificar ni cuantificar los intereses generales, pero alguien con autoridad y liderazgo debería dirimirlo y sacar de la parálisis a esta ciudad.

De Policía Local, botellones y MontgoRock tal vez hable en otra ocasión, o no. Desde aquí mi más sincera simpatía y solidaridad con el arruinado y valiente promotor del frustrado evento, José Antonio Serrano.

Adolfo-Utor

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