Gent de Dénia alerta del estado de abandono de Monte Pego y pide actuar antes de que el deterioro se convierta en un problema mayor
La formación reclama revisar el mantenimiento, la seguridad y la prevención en las urbanizaciones próximas a zonas forestales.
Gent de Dénia ha vuelto a recorrer la zona de Monte Pego que se encuentra dentro del término municipal de Dénia, donde alrededor de 120 viviendas conviven desde hace más de 40 años con una situación urbanística compleja y diferentes deficiencias de mantenimiento que, especialmente durante los meses de verano, pueden afectar a la seguridad y a la prevención de incendios.
Durante el recorrido, la formación ha comprobado calles con baches y socavones, falta de señalización en algunos viales, árboles secos y una importante presencia de vegetación y masa forestal sin el mantenimiento necesario.
En algunos puntos, las copas de los pinos llegan prácticamente a tocarse de un lado a otro de la calle, creando una continuidad de vegetación especialmente preocupante en una zona próxima al monte.
También se han detectado calles en las que no existe una señalización clara de las salidas, una cuestión especialmente relevante en una zona residencial situada junto a espacios forestales y que puede verse afectada por una emergencia.
“No estamos hablando solamente de que una calle esté más o menos cuidada. Cuando hablamos de una zona próxima al monte, mantener también significa prevenir y mejorar la seguridad de quienes viven allí”, señala Gent de Dénia.

Más de 40 años después, la situación sigue sin resolverse
La zona forma parte de la urbanización Monte Pego, aunque el ámbito recorrido pertenece al término municipal de Dénia. Se trata de un pequeño núcleo residencial de alrededor de 120 viviendas y con más de cuatro décadas de historia.
Gent de Dénia reconoce que se trata de una zona urbanísticamente compleja, con espacios pendientes de completar o regularizar, viales que no reúnen en todos los casos las condiciones previstas actualmente por el planeamiento y diferentes cuestiones relacionadas con la urbanización, la recepción de viales y determinadas infraestructuras.
Sin embargo, la formación considera que esta situación no puede convertirse en una razón para dejar pasar los años sin buscar soluciones.
“Sabemos que no todas las actuaciones dependen de una única administración ni que todos los problemas tienen la misma responsabilidad. Precisamente por eso creemos que hay que estudiar cada caso, determinar qué corresponde a cada parte y buscar soluciones”, señala Gent de Dénia.
La formación recuerda además que las personas que viven en esta zona son vecinos de Dénia, adquirieron sus viviendas de buena fe y contribuyen al sostenimiento de los servicios públicos a través de sus impuestos.
“Lo que planteamos es algo tan básico como estudiar cómo podemos garantizar unas condiciones mínimas de seguridad, accesibilidad, limpieza, conservación y prevención dentro de las posibilidades y responsabilidades que correspondan en cada caso”, añade.

La prevención de incendios empieza mucho antes del incendio
Para Gent de Dénia, el estado de Monte Pego debe analizarse también desde el punto de vista de la prevención.
La formación considera que hablar de prevención de incendios no puede limitarse a limpiar el monte cuando existe una situación de riesgo extremo o a actuar después de una emergencia.
Prevenir también significa mantener las calles, retirar o controlar la vegetación que pueda suponer un riesgo, revisar la señalización, detectar los puntos peligrosos y garantizar que los servicios de emergencia puedan actuar con rapidez si fuese necesario.
“Cada verano hablamos de prevención, de zonas de seguridad y de la importancia de evitar que un incendio pueda propagarse rápidamente. Pero la prevención empieza mucho antes: en el mantenimiento diario y en detectar los problemas cuando todavía estamos a tiempo de solucionarlos”, apunta la formación.
Gent de Dénia considera que esta cuestión no afecta únicamente a Monte Pego. Dénia cuenta con numerosas urbanizaciones, viviendas diseminadas y zonas residenciales próximas a espacios naturales, entre ellas áreas cercanas al Montgó, por lo que entiende que sería conveniente realizar una revisión general de estas zonas y establecer prioridades en función de las necesidades y del nivel de riesgo.
El IBI también debe servir para conservar Dénia
Para Gent de Dénia, esta situación plantea también una reflexión sobre la gestión de los recursos municipales.
Los vecinos pagan sus impuestos para que el municipio funcione, pero también para que las infraestructuras, calles, servicios y espacios públicos que ya existen se mantengan en unas condiciones adecuadas.
Por ello, la formación considera necesario reservar recursos de los ingresos municipales, entre ellos los procedentes del IBI, para el mantenimiento, conservación y mejora de las zonas que ya forman parte de Dénia, especialmente aquellas que presentan necesidades objetivas de seguridad y prevención.
“Cuando compramos una casa, no pensamos únicamente en adquirirla. Sabemos que después tendremos que mantenerla, reparar lo que se deteriora, renovar instalaciones y reservar recursos para evitar que una pequeña avería termine convirtiéndose en una gran obra. Con una ciudad debería ocurrir exactamente lo mismo”, señala Gent de Dénia.
La formación considera que la gestión municipal no puede centrarse únicamente en construir o inaugurar nuevas infraestructuras.
También hay que reservar recursos y planificar el mantenimiento de aquello que ya tenemos.
“Actuar a tiempo suele ser mucho más sencillo y económico que intervenir cuando el deterioro ya es irreversible. El dinero público también debe servir para conservar lo que hemos construido y para cuidar las zonas donde viven nuestros vecinos”, añade.
Mantener hoy para no lamentar mañana
Gent de Dénia considera que Monte Pego puede servir como ejemplo de una cuestión que debe abordarse en el conjunto del término municipal.
La formación plantea que el Ayuntamiento estudie la situación de la zona de Monte Pego incluida en el término de Dénia, determine qué actuaciones pueden llevarse a cabo, qué responsabilidades corresponden a cada administración o propietario y qué medidas de prevención son necesarias.
Al mismo tiempo, propone extender esta revisión a otras urbanizaciones y zonas diseminadas próximas a espacios forestales o naturales para conocer sus necesidades y establecer una planificación de mantenimiento y prevención.
“No queremos esperar a que un incendio, una lluvia torrencial o cualquier otra emergencia nos obligue a actuar cuando ya sea demasiado tarde”, señala la formación.
Para Gent de Dénia, cuidar una ciudad no consiste únicamente en hacer nuevas obras.
También consiste en conservar lo que ya tenemos, utilizar adecuadamente los recursos públicos y actuar antes de que los problemas se hagan más grandes.
“Monte Pego puede ser un ejemplo de por qué tenemos que cambiar nuestra manera de gestionar: mantener hoy para no lamentar mañana”, concluye Gent de Dénia.
