La Muixeranga de la Marina Alta une la cultura valenciana con la andaluza en Utrera
El pasado sábado 13 de junio, la ciudad de Utrera (Sevilla) vivió una jornada histórica y cargada de emoción con la visita de la Muixeranga de la Marina Alta. Este viaje ha significado el reencuentro de las torres humanas valencianas con tierras andaluzas después de 204 años, retomando el hilo histórico de los Bailes de Valencianos que ya actuaron en el Corpus de Sevilla durante los siglos XVII, XVIII y XIX. El acontecimiento ha sido un auténtico canto a la hermandad, fusionando el patrimonio de la muixeranga, la tradición de los campaneros de Utrera y el duende del flamenco.
Recepción oficial y complicidad en el Ayuntamiento
La jornada empezó con una cálida acogida oficial por parte del Ayuntamiento de Utrera. Los miembros de la Muixeranga de la Marina Alta fueron recibidos formalmente por la corporación municipal, encabezada por su alcalde, Curro Jiménez.
La sintonía entre el grupo, los campaneros y las autoridades locales se hizo patente en medio del claustro del ayuntamiento: en un gesto de gran complicidad e implicación en la fiesta, el mismo alcalde, Curro Jiménez, la concejala de Cultura y los campaneros se atrevieron a hacer piña en el pilar de cuatro que la Muixeranga levantó en este espacio emblemático, mostrando desde el primer momento el espíritu de unión que marcaría todo el día.
Una mañana de máxima emoción a la Iglesia de Santiago
Después de la recepción institucional, tuvo lugar el acto más sentido y emotivo de la mañana. El grupo se desplazó a la Iglesia de Santiago para realizar una reverencia ante el Cristo de Santiago, patrón de Utrera. El momento, de gran solemnidad, emocionó profundamente tanto los muixeranguers como los campaneros locales y los fieles que se encontraban al templo en aquel momento.
A continuación, la atención se desplazó hacia las alturas. Los asistentes pudieron presenciar una exhibición impresionante a cargo de los campaneros de Utrera, los cuales mostraron diferentes toques tradicionales y culminaron su demostración jugándose el físico, al quedar suspendidos sobre las campanas enfrentándose directamente al vacío, una acción que dejó el público boquiabierto.

La fusión perfecta de las tres culturas
Por la tarde se celebró el acto central de unión de las tres manifestaciones culturales, nuevamente en la iglesia de Santiago. La Muixeranga de la Marina Alta levantó una espectacular Xopera, una figura que guardaba una historia muy especial: fue coronada por una niña miembro del grupo que es hija de un utrerano residente en la Marina Alta, simbolizando de manera perfecta los vínculos de sangre y cultura entre ambos territorios.
La música estuvo a la altura de la efeméride, interpretada de manera magistral a dos voces: por un lado, los acordes y el sentimiento de la guitarra flamenca, y de la otra, la célebre ejecución de la dulzaina de Cristina Martí. En el preciso instante en que la niña coronó la figura, las campanas de Utrera empezaron a voltear con fuerza, fundiendo en un solo momento los tres elementos patrimoniales en una estampa inolvidable.
Pasacalle y exhibición en la plaza
Al acabar el acto central, la fiesta inundó las calles de Utrera con un dinámico pasacalle. La Muixeranga ofreció sus estructuras en movimiento y las típicas torretas, consiguiendo que los jóvenes y el alçador entraran directamente por los balcones de los vecinos, además de desplegar la Font y varios pilares de cuatro.
La demostración de fuerza, equilibrio y técnica culminó en la plaza Altozano. Ante una gran multitud, el grupo de la Marina Alta descargó un repertorio de gran dificultad:
La Sénia
El Cinco de Copas
Una Torreta muy especial, desde la cual se levantó con orgullo la bandera de Andalucía
El Portitxol
Hermandad y flamenco para cerrar la noche
La histórica jornada cerró de la mejor manera posible: con una cena de hermandad que reunió los muixeranguers de la Marina Alta y los campaneros de Utrera. Para poner el broche de oro, los anfitriones ofrecieron un espectáculo flamenco de primera calidad que fascinó y ablandó el corazón de los valencianos, sellando así una alianza cultural que, seguro, perdurará en la memoria de ambos pueblos.



