Opinión:El convenio de marina salud en punto muerto y por qué es importante para la ciudadanía de la Marina Alta

A nadie se le escapa que la salud es un bien preciado, y que la sanidad pública, a pesar de todos los recortes, las privatizaciones, los copagos, y zancadillas varias, sigue siendo un pilar fundamental de nuestro maltrecho ‘estado del bienestar’, y por cierto, uno de los mejor valorados.

Lo que pasa desapercibido en muchas ocasiones es que además de proporcionar una asistencia sanitaria de más o menos calidad y con más o menos prestaciones, el sistema nacional de salud es un motor económico importantísimo. Tomemos como ejemplo la Marina Alta. La sanidad pública comarcal, entendiendo como tal el Hospital de Dénia, centros de salud y consultorios (todos ellos gestionados por Marina Salud), y Hospital La Pedrera (de gestión pública directa) es el principal empleador de la comarca, con más de 1400 trabajadores. Una parte de estos trabajadores, los estatutarios (algo más de 500) dependen directamente de la Conselleria de Sanitat. El resto es personal laboral de Marina Salud y a ellos es a quien va dirigido el convenio colectivo. Por lo tanto, de este convenio y de las tablas salariales que lo acompañen dependerá no solo el poder de compra de todo ese personal, que lógicamente redundará en gran medida en las empresas locales, sino también su fidelización a la empresa, una cuestión básica para evitar la fuga de profesionales sanitarios que sufrimos en esta comarca y que tantas veces ha denunciado Intersindical Salut.

Ahora bien ¿Cuál es la postura de Marina Salud S.A. ante el convenio colectivo? Tras muchos meses de negociación la empresa se ha enrocado en que no puede ofrecer más que unos 450.000 euros para el monto total del convenio, incluidos seguros sociales, lo cual supondría un incremento salarial lineal que rondaría el 0’6%. Según Marina Salud eso es todo lo que puede ofrecer. Resulta curioso que en la última ronda de negociación la dirección de la empresa ofreció una serie de datos en los que, entre otras cosas, reconocía que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores desde que empezó la concesión es de algo más del 7%.

Los ingresos fundamentales de Marina Salud proceden de la cápita, es decir de la cantidad anual que le paga la Generalitat Valenciana por atender a cada persona de la Marina Alta con derecho a la prestación sanitaria. Veamos cual ha sido la evolución de la cápita desde que empezó a funcionar Marina Salud en 2009.

AÑO Cápita % INCREMENTO
2009 597.64  
2010 607.14 1’59
2011 619.88 2’09
2012 639.10 3’10
2013 660, 83 3’40
2014 712.77 7,85
2015 737.19 3’42
2016 775.45 5’19
2017 777.00 0’19

                Como se puede observar la subida de la cápita ha sido constante, incluso en los peores años de la crisis. Sin embargo, esas subidas no se han traducido en subidas similares en las tablas salariales, o al menos en aumentos de plantillas para aliviar las pesadas cargas de trabajo y dar un mejor servicio a la población. Más bien al contrario, Marina Salud ha aplicado dos Modificaciones Sustanciales de las Condiciones de Trabajo, una en 2014, y otra en 2016, donde se han recortado todavía más los derechos de una plantilla quemada y desmotivada como pocas. Marina Salud no solamente no aumenta el salario base, sino que ni siquiera tiene en su nómina el concepto de ‘antigüedad’ o ‘trienios’, lo cual quiere decir que da lo mismo el tiempo que estés trabajando en la empresa, el salario es el mismo.

                En el convenio que se firmó en 2014 se introdujo el concepto de carrera profesional, que debería pagarse a partir del 1 de enero de 2015 y que suponía un incentivo interesante para quedarse a trabajar en Marina Salud. Sin embargo, la empresa nunca llegó a pagarlo, a pesar de mediar varias denuncias, y en la Modificación Sustancial de 2016, que, por supuesto Intersindical Salut no firmó, se la cargó definitivamente. Así pues, las expectativas de futuro en esta empresa se reducen a cero, y los incentivos para ir a trabajar a otros departamentos de salud se disparan. El resultado es una plantilla desmoralizada, con un pie en la Marina y un ojo en cualquier otro sitio donde ofrezcan mejores condiciones laborales. La fuga de profesionales es constante a todos los niveles, y en el próximo año, con una oferta de empleo público importante, la desbandada puede ser de antología.

                Marina Salud tendrá que explicar por qué con una subida de la cápita a lo largo de todos estos años de un 30% no ofrece más que un 0’6% de incremento salarial. La excusa que habitualmente argumenta la empresa de que ha bajado la población protegida no es admisible, ya que cuando se publicó el pliego de condiciones en el año 2004 el mismo establecía que la población protegida se cifraba en 132.824 personas y el importe anual en 54.870.923 euros, mientras que a día de hoy la población protegida supera las 150.000 personas, con un importe anual de aproximadamente 116 millones de euros. Es decir, el volumen de negocio no solamente no ha bajado, sino que ha aumentado más de un 100%.

                En Intersindical tenemos muy claro un principio básico. A igual trabajo igual remuneración. El sistema de concesión y la empresa Marina Salud vulnera esta máxima de principio a fin. No solamente el personal laboral de Marina Salud cobra menos y trabaja más horas, sino que además está condenado a no mejorar sus condiciones laborales mientras esta empresa siga gestionando la sanidad de la Marina Alta.

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