El pregonero de los Moros y Cristianos Luís Sentí realiza un pregón lleno de homenaje, historia y reivindicación


Luís Sentí Timoner dio el pistoletazo de salida a la fiesta de Los Moros y Cristianos con el pregón 2026. El sábado por la tarde se realizó el acto en la plaza del Consell acompañado por los cargos del bando Moro y Cristianos, FEMMICC , Autoridades , vecinos y  visitantes.

Luís Sentí durante su discurso, rindió homenaje a las primeras Filaes y Personas que arrancaron las fiestas de Moros y Cristianos en Dénia, con una sentida dedicación a su padre. La figura del embajador y la historia de Dénia, tuvieron una atención especial por parte del pregonero. Mientras que como es habitual en los pregones la parte reivindicativa también estuvo presente, en este caso, el ansiado Teatro  y un llamamiento a la recuperación de La Reconquista de Denia.

PREGÓN 2026

Il·lustríssim senyor Alcalde, Autoritats, Presidenta de la FEMMICC, Capitans, Abanderades, Ambaixadors, President de la confraria de Sant Roc i Majoral Major, FFMM de Dénia, President de JLF, festers, amics, distingit públic… Bona vesprada.

Voldria des d’ací reiterar el meu agraïment a Amparo, a la que tinc en gran estima, i al seu equip de FEMMICC per pensar en mi per a aquesta tasca de Pregoner, la qual cosa considere un gran honor.

Tal volta la meua veu no té la potència necessària per a fer un pregó com caldria, però vaig a fer el possible perquè almenys així ho semble…

En primer lloc, em prenc la llicència de canviar de registre lingüístic. Passaré del valencià a la llengua de Cervantes. El motiu no és altre que el d’arribar a més públic, principalment al foraster que ens visita aquests dies, però també per un grup no menut de festers. Digueu-me si no quina filà de DÉNIA, no té, o ha tingut, algun membre de nacionalitat alamana, anglesa, francesa, holandesa o de qualsevol altre país del món. Digueu-me si

no quina filà de DÉNIA, no té, o ha tingut algun membre arribat d’altres latituds d’Espanya, ja siga de Madrid, de Múrcia, de Tarragona, o de qualsevol altra província.

Perquè n’hi ha que no entenen res ni mica. També n’hi ha que no parlen el valencià encara que l’entenen, però espai, que hi ha qui el parla millor que qualsevol nascut ací, i això els ho puc assegurar…

És cert que n’hi ha que venen per festes en agost, passen les seues vacances i se’n tornen als seus llocs d’origen, la qual cosa considere admirable, però la majoria solen ser

dels que arriben a Dénia, per temes laborals, familiars, o qualsevol altre i, amb poc temps,

acaben quedant-se. Progressivament, van integrant-se dins la ciutat i quasi sense adonar- se’n es troben dins de la nostra “Festa”, als quals rebem, des del primer dia, com un més de nosaltres, i els considerem un denier d’adopció, la qual cosa no és sinó una altra manera d’integrar-se dins la ciutat que els ha captivat.

I jo em pregunte…:

¿Què tindrà l’encisadora DÉNIA que tot el món que la coneix acaba quedant-se?…

Ara sí, passe ja de “la llengua més dolça del món” a la llengua castellana, encara que, no sé si ho sabien, però va ser precisament Cervantes, el primer a elogiar la dolçor del valencià quan, en Los trabajos de Persiles y Segismunda, obra pòstuma publicada en

1617, a on, en creuar els viatgers protagonistes el Regne de València, don Miguel descriu les seues virtuts i la dels seus habitants, dient:

«…y principalmente les alabaron la hermosura de las mujeres, y su extremada limpieza y

graciosa lengua, con quien sola la portuguesa (refiriéndose a la lengua) puede competir

en ser dulce y agradable».

 

Pues, casi con toda probabilidad, Cervantes habría escuchado esa graciosa lengua, dulce y agradable por vez primera a su llegada al puerto de Denia cuando, en 1580, tras un largo cautiverio de 5 años en Argel, como es sabido, regresa a su patria como ciudadano libre. Aunque pasa aquí muy poco tiempo, el suficiente para reponerse del viaje y dirigirse hacia Valencia, Denia es el primer suelo español que pisa, y, por tanto, es la puerta que abre el camino de vuelta a casa, es la puerta a esa recién recuperada libertad. De ahí, la explanada del puerto que lleva su nombre.

Curiosamente, 400 años más tarde, en 1980, con la reciente llegada de la democracia, Denia volvía a ser puerta de la libertad. Era el nacimiento de la Fiesta de Moros y

Cristianos. Significaba sobre todo una apertura al mundo, tras una dictadura de casi cuarenta años. Fueron 81 entusiastas dianenses los que iniciaban entonces lo que hoy somos como colectivo.

Ese primer verano de 1980 fue la prueba de fuego que confirmó las ganas que había. Almorávides, Amiríes, y Walíes por el bando moro, y Deniers en solitario por el bando cristiano fueron las pioneras y fundadoras. Según los cronistas, fue como un «ensayo general», dónde no hubo embajadas, ni capitanes ni boatos…

Será al año siguiente, 1981 cuando se incorpora una nueva filà al bando cristiano (la Filà Cavallers), se amplía el programa y se estrena un primer guión de parlamentos. Para ello se crea la figura del Embajador, que será el precedente del Capitán, es decir ostentan el máximo cargo de cada bando y, al mismo tiempo, serán quienes pronuncien los parlamentos. Estos primeros Embajadores fueron: Paco Camps (de la filà Cavallers) y Jose Antonio Sánchez (de la filà Walíes).

Con el año 1982 llega la consolidación de la “Festa”, y el guión festero una vez ampliado y mejorado, queda establecido en lo que se conoce como Trilogía Festera. El Embajador continúa teniendo las dos funciones hasta que en el año 1984 se separan definitivamente como hoy lo conocemos. Actúan como Embajadores: Paco Sentí Montaner (de la filà Deniers) y Alfonso Hernández (de la filà Amiríes).

Por aquel entonces yo tenía la tierna edad de 10 años, y el recuerdo más entrañable que tengo de mi padre era verle ensayando aquellas primeras embajadas. A mi hermano Kiko y a mí nos utilizaba de sparrings, es decir le hacíamos de embajador moro, lo cual nos resultaba muy divertido… Me encantaba escuchar su grave voz de barítono junto a la solemnidad que imprimía a su papel como buen aficionado al teatro que era. Todavía la puedo escuchar, lejana, pero clara como la aurora de un día soleado de verano:

 

«Soldados, compañeros, ya  brilla  en  lontananza mostrándonos la  senda  de  la gloria, esa luz que cual faro de esperanza, segura, nos anuncia la victoria» … Pero la escena que más nos gustaba representar, y pedíamos repetirla continuamente, era la escena que venía inmediatamente después del “milagro de la niebla”, prodigio divino que sería incorporado y estrenado aquel mismo año. Cuando nosotros decíamos: «Basta ya de agonía, libertad tenemos para que luchemos, Tu muerte o la mía». Entonces comenzaba la lucha de espadas hasta que el capitán moro perdía suya. Esta parte me solía tocar a mí, pues a mi hermano nunca le ha gustado rendirse… A mí tampoco, pero lógicamente al ser yo el pequeño, y a la sazón más manejable, debía resignarme a dejar caer mi espada y decir aquello de: «Basta, oye mi ruego, no permitas más muerte» … A lo que mi padre contestaba: «Sin el coraje que siento, risa me diera   tu acento», unos versos que, a pesar de la tensión de la escena, siempre provocaban en nosotros unas discretas sonrisas.

 

Entre los diferentes textos que se seleccionaron para la elaboración del guión (entre los que se encuentran los fragmentos ya citados) los que personalmente más me gustan son los que sirven de base para la arenga cristiana, la lucha final, rendición y despedida. Estos proceden en su mayoría de La Reconquista de Denia, drama histórico en tres actos y un prólogo, publicado en Denia en 1874, obra de Juan Botella Carbonell. La obra es fruto de un romanticismo tardío escrito en verso a la manera de los grandes dramas románticos, y fue estrenada, años más tarde, en el “Teatre Principal” de Denia en julio de

  1. Este drama en verso sitúa su trama entre los años 1230 y 1244, mientras reinaba en Denia el Emir Abu-Zeyan y justo en el momento en que se toma la ciudad por parte de

las tropas de Jaime I, encabezadas por Pere Eiximent Carroz a la cabeza, también protagonista del drama. La parte histórica está muy bien documentada por parte de su autor, pues además de contar con los cronistas del Reino, La diana desenterrada, de Palau, o la Historia de la ciudad de Dénia, de Roque Chabás entre sus principales fuentes, contaba también con la amistad de este último, quien, a buen seguro, le pudo brindar buenos consejos y mejores críticas.

Creo que la dedicatoria que hace Botella Carbonell al inicio de su obra nos puede servir de ejemplo, y al mismo tiempo poner un poco de luz sobre el efecto que produce esta ciudad sobre aquellos que tienen la fortuna de conocerla. Cabe decir que Juan Botella nace en Orce (Granada) y llega a Denia con tan solo 6 años cuando su padre, impresor alcoyano, abre en Denia el primer taller de imprenta de la ciudad. Se la dedica “Á Denia” y la voy a leer íntegra porque considero que no tiene desperdicio, dice así: «Las primeras frases que balbucearon mis labios fueron para bendecirte. Quiero dedicarte también mis primeros cantos, como el pintado jilguero le dirige sus primeros gorjeos al árbol donde su madre colgara su nido. // Ciudad bendita, techo hospitalario y protector del huérfano y del desvalido: acoge este glorioso recuerdo de tu luminosa historia, y los ecos de bendición del que se goza viéndote feliz y próspera seguir la senda del progreso, y cifra su dicha en ser el último de tus hijos adoptivos». Brutal ¿No os parece? Para hablar de esta manera hay que estar muy prendado, muy enamorado…

Y bueno, sin desmerecer los conocidos versos de Lope de Vega en su Fiestas de Denia, o los de María Ibars en su “Poemes de Penyamar”, entre otros insignes poetas que han cantado a nuestra ciudad, considero que estos versos de Juan Botella, reconocibles por todos, son los de más bella factura: «¡Oh, Denia! Quien logre verte no podrá menos que amarte. Para ser feliz gozarte y para llorar perderte».

 

Efectivamente,  son  los  versos  que  cierran  esta  nuestra  fiesta,  y,  al  mismo  tiempo originales de la escena final del drama. El moro vencido debe abandonar y perder para siempre a su amada, Denia.

Siempre que los escucho se me estremece el alma y se me pone la piel de gallina. Me parecen sublimes, personificando a la ciudad, la estrofa acumula una carga emocional

enorme en tan sólo cuatro versos octosílabos: verte, amarte, gozarte y perderte…Creo que estos versos hablan por sí solos.

 

Pero, estarían vacíos, no serían nada, sin la figura del Embajador que es el que les da vida y les pone el sentimiento necesario para transmitir todo su significado. Como decía Paco Sentí: «la misión del embajador es la de transportarse a la época de la reconquista y actuar como si de una realidad se tratase. Y para ello es condición indispensable sentir la “Festa” desde lo más profundo del corazón, llevarla con ilusión y con espíritu de convivencia, sólo así integraremos al pueblo como parte de ella».

 

Y con estas sabias palabras termino mi más sentido homenaje y reconocimiento a todas esas personas que alguna vez desempeñaron, desempeñan y desempeñarán el relevante papel de Embajador, porque son los encargados de humanizar esos textos tan acertadamente seleccionados, pues, aunque con diferentes adaptaciones, todavía hoy, siguen siendo la base de los parlamentos, sin  que hayan perdido ni un ápice de frescura.

 

Aprovecho la oportunidad para felicitar a los Embajadores de este año: Manolo Noguera (por la filà Walíes), y Stephan Shultz (por la filà Cavallers), estoy convencido de que lo van a hacer estupendamente, porque derrochan ilusión por los cuatro costados, así que enhorabuena y a disfrutarlo…

 

También quisiera animar desde aquí a toda la ciudadanía y a los visitantes vacacionales que recibimos estos días a visitar la joya de la corona de nuestro patrimonio cultural:

El Castillo de Denia. Este verano se ha puesto en marcha una novedad importante: las visitas  guiadas.  Para  más  información  consultar  la  web  del  Ayuntamiento  de  Denia.

Aunque ya lo hayáis visitado alguna vez se ha rehabilitado recientemente el “portal dels socors” o “portal dels reis” i “el verger baix”, por lo que no hay excusas. De verdad, vale la

pena. Seguro que os sigue enamorando…

 

Como se acerca el 50 aniversario de la Fiesta, sería un acierto preparar con tiempo el reestreno del drama La Reconquista de Denia. Pues desde su estreno en nuestra ciudad en 1904 no hay constancia de su representación posterior. Devolveríamos de esta manera lo que la obra y el autor nos ha dado, así como su justo reconocimiento. Doy por segura la implicación incondicional y directa de la FEMMICC. Pero también sería necesaria la implicación de “L’Escola de Teatre de Dénia”, que fueran ellos quienes la llevarán al escenario. Experiencia no les falta, pues además de participar en unos cuantos boatos, Mario Passero, su director, y Paco Bertomeu nos han servido bien como embajadores cuando los hemos necesitado. Además, solicito para ello también la colaboración del M.I. Ayuntamiento sin el cual no sería posible la construcción de un Teatro-Auditorio de calidad, indispensable para una ciudad de casi 50.000 habitantes.  Considero que hay tiempo suficiente para llegar a dicho reestreno. Así que, Alcalde y equipo de Gobierno de las diferentes formaciones, tengan en cuenta esta mi petición. Pónganse ya mismo manos a la obra, y de una vez por todas, doten a nuestra ciudad de esta infraestructura de difusión cultural tan necesaria, porque como decía Milan Kundera: «La cultura es la memoria del pueblo, la conciencia colectiva de la continuidad histórica». Confío y deseo que me recojan el guante…

 

Si no era suficiente privilegio pregonar estas queridas fiestas, para mayor satisfacción mía, como Capitán que fui del 2006 con mi hermana María de Abanderada, tengo el honor de compartir con los Capitanes y  Abanderadas 2026 (regalos de la vida), el haber sido un niño en los inicios de la Fiesta, orgullosos hijos de aquellos 81 entusiastas que iniciaron esto que somos hoy y de lo que nuestros padres y abuelo fueron parte relevante. Además, aquellos tres ostentaron el máximo cargo que ellos hoy representan: Antonio Femenía Carpi, padre de Josep y Vanessa, Capitán Cristiano por la filà Cavallers del M’en Fot en 1985; y Antonio Sentí Montaner, padre de Antonio y abuelo de Luisa, en 1999, Capitán Moro por la filà Walíes.

 

No os quepa ninguna duda de que en la trabajada y tan esperada “Entrà” del día 15 irán a vuestro lado, orgullosos y ufanos. Porque, al igual que todos los “festeros” que ya no se encuentran con nosotros y formaron parte de nuestras vidas, nos empujarán hasta llegar al anhelado puerto. El mismo puerto que, produciría en Cervantes con la misma ilusión y entusiasmo tras verse de nuevo libre y en casa…

Esa casa nuestra que es DENIA, nuestro tesoro más preciado. Tesoro que debemos conservar y mantener por encima de todo…

¡¡¡Ciudadanos, compañeros, amigos, vecinos y visitantes: Cortad las mejores flores, vestid vuestras mejores galas, haced sonar la música y en este mismo instante, dadle a Denia, alegría color y fiesta a sus calles!!!

¡¡¡Reconquistemos ahora la ciudad que, a diario, nos conquista y enamora!!!

¡¡Denia, por Aragón!!

¡¡Viva el rey don Jaime!!

¡Visca Sant Roc i visca Dénia mora i cristiana!!

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