León y Dénia estudian fórmulas que fortalezcan el turismo cultural con su historia común como hilo conductor

Los ayuntamientos de León y Dénia han comenzado a trabajar de manera conjunta con el objetivo de estudiar fórmulas que fortalezcan el turismo cultural con su historia común como hilo conductor. Para ello una delegación castellana encabezada por Margarita Torres, concejala de Turismo y de Cultura del Ayuntamiento de León, ha visitado estos días Dénia para conocer de primera mano el tejido cultural y la oferta en materia de cultura y patrimonio, así como nuestras infraestructuras turísticas.

Tras una visita a la Oficina de Turismo, Margarita Torres, acompañada por el director del Museo Arqueológico, Josep Gisbert, ha conocido los vestigios arqueológicos de la fortificación del gran arrabal del Fortí como reflejo de la topografía de la ciudad andalusí y, ya en el ayuntamiento, la inscripción dedicada a Tito Ivnio que se puede contemplar en la fachada de la casa consistorial.

Vicent Grimalt, alcalde y concejal de Turismo, Rafa Carrió, concejal de Cultura, Josep Gisbert, Catalina Martín, experta en el cáliz valentino, y Margarita Torres han tenido una breve sesión de trabajo en la que han convenido estudiar y diseñar fórmulas de relación entre las dos ciudades de modo que, a partir de las realidades de ambas y con la historia común como hilo conductor, puedan establecerse estrategias y sinergias que permitan avanzar en el conocimiento y en la difusión de nuestro patrimonio y crear productos a medio plazo orientados a un valor claramente en alza: el turismo cultural.

La historia de León y de Dénia, pese su lejanía, tiene dos puntos básicos de confluencia. Uno en época romana, a finales del siglo I, y otro a mediados del siglo XI. En época romana, un ilustre dianense, T. Ivnivs Severvs, tribuno, ostenta el cargo de “princeps vexilationis” de la Legio VII Gémina, asentada en Chester (Britannia), aunque con sede en León.

En el siglo XI, el reciente descubrimiento de unos documentos en la Biblioteca de El Cairo, copia de un texto árabe del historiador Abu-l-Hasan Ali ibn Yusuf ibn al-Qifti (568-646H / 1172-1248 d.C.), relataba un hecho novedoso para nuestra historiografía; el papel de Alī Ibn Muğāhid, Iqbāl ad-Dawla en el traslado desde Jerusalén a Dénia de la copa de Cristo, del Mesías; esto es, de una importante reliquia a Occidente. Un traslado con un propósito, su cesión al Rey Fernando de León. Describen unos hechos que se remontan a mediados del siglo XI.

León y Dénia, en sus museos, conservan importantes objetos que confirman el vínculo de ambas ciudades con Alejandría. Dénia cuenta con una importante colección de bronces islámicos de producción fatimí, de Egipto y del área siriopalestina, además de cerámicas procedentes de algunos puertos de la larga singladura marítima, mientras que los tesoros procedentes de San Isidoro ofrecen importantes objetos de orfebrería y marfiles fatimíes, así como espléndidas sedas, que era uno de los productos de importación que destilan las fuentes del comercio consolidado entre Dénia y Alejandría; unas relaciones en las que el propio Alí estaba implicado. En León, el cáliz de Doña Urraca constituye una de las piezas clave, al ofrecer rasgos que permiten su relación con la copa que el emir de Dénia trasladó.

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