“Sonrisa Valiente”: cuando una paciente se convierte en apoyo para otros niños

El Hospital Universitario de Dénia ha incorporado en la planta de Pediatría la “Guía Sonrisa Valiente”, un material dirigido a pacientes oncológicos infantiles que ofrece recomendaciones prácticas para sobrellevar los efectos secundarios del tratamiento.
La iniciativa ha sido creada por Helena Zaragoza Fabra, una paciente de 16 años que ha vivido en primera persona el proceso oncológico. Tras ser diagnosticada de linfoma de Hodgkin y comenzar la quimioterapia, tuvo que enfrentarse a efectos secundarios especialmente duros, como la mucositis oral, que le dificultaba incluso comer, beber o hablar.


A partir de su propia experiencia y tras semanas de búsqueda de información y consulta con el personal médico, Helena fue recopilando pequeñas soluciones que le ayudaron a sobrellevar el tratamiento. De esa necesidad, surgió la idea de crear una guía útil para otros niños en su misma situación.

Consejos para aliviar los efectos secundarios del tratamiento
La guía recoge consejos sencillos y fáciles de aplicar en el día a día, como el cepillado suave con un cepillo blando, los enjuagues frecuentes para mantener la boca limpia, la importancia de una adecuada hidratación, el cuidado de los
labios o la elección de alimentos blandos que no irriten. Se trata de recomendaciones que, según su experiencia, pueden marcar una gran diferencia significativa durante el tratamiento.

El contenido se presenta con un lenguaje cercano y un diseño visual atractivo, pensado para facilitar su comprensión y ayudar a los niños a sentirse acompañados en un entorno que, en ocasiones, puede resultar especialmente
difícil.
El Departamento de Salud de Dénia ha facilitado la implantación de estos materiales en sus instalaciones, apoyando así una iniciativa que contribuye a mejorar la experiencia del paciente y a avanzar en la humanización de la atención
sanitaria.


Para Helena Zaragoza, “Sonrisa Valiente” representa “la fortaleza de quienes atraviesan un proceso complejo y la importancia de mantener la actitud y la esperanza”. Su intención es que otros niños puedan sentirse comprendidos y
menos solos durante el tratamiento.
Además, la joven ha desarrollado versiones en inglés con el objetivo de ampliar el alcance de la guía y facilitar su difusión a otros hospitales y pacientes. “Me encantaría que llegara al mayor número posible de hospitales y asociaciones y, así, ayudar a pacientes de diferentes lugares a aliviar los efectos secundarios y mejorar la calidad de vida durante el tratamiento”, ha señalado.
Esta iniciativa convierte una experiencia personal en un recurso de apoyo real para otros niños, y pone de relieve el valor de la implicación del propio paciente en la mejora del cuidado y el acompañamiento durante el proceso asistencial.

Deja una respuesta